Los dilemas de la profesionalización del doctorado en literatura

Updated: Jun 26, 2020

Reseña del panel virtual: “De tesis a sílabo: ¿Cómo convertir un Ph.D. en literatura hispanoamericana en un curso de facultad?”

Tres egresades de programas de doctorado en EE.UU. se reúnen en un panel virtual para compartir sus experiencias con estudiantes de doctorado en Perú. Todes son peruanes, pero algunes pudieron salir al extranjero y otres se quedaron en su país a estudiar. La valiosa conversación revela posturas diversas sobre la crisis que enfrentan las humanidades hoy en día (y las dinámicas de poder entre el Norte y el Sur Global)


Les estudiantes de doctorado en EE.UU. (aquí me incluyo porque terminé un Ph.D. en Spanish el año pasado) nos enfrentamos a menudo con una pregunta lapidaria: ¿cómo convertir tu tesis en un curso de nivel universitario que sea atractivo para les estudiantes (y rentable para la administración de la universidad)? O para ser más específicos: ¿cómo hacer para que una tesis sobre la religión en la poesía de César Vallejo se convierta en un curso introductorio sobre literatura y cultura latinoamericana? ¿Cómo hacer para que una tesis sobre la agricultura intensiva de soja en Argentina se convierta en un curso general sobre ecología o medio ambiente? Son preguntas enfocadas en la profesionalización que la casi totalidad de doctorandes puede responder por escrito, en forma de sílabos y planes de curso. No obstante, en la práctica, la posibilidad de enseñar estos cursos es cada vez más reducida.

En el sistema académico de las humanidades, uno de los problemas más urgentes por resolver es la articulación de las agendas de investigación del doctorado (especializadas y rigurosas) y la oferta de cursos de las universidades (que, en un mundo ideal, les recién egresades van a enseñar). Siguiendo con este mundo ideal, la investigación de los doctorandes debe tener como objetivo renovar su campo de estudio específico (la literatura, la historia, la antropología, etc.) y, en ese sentido, actualizar la malla curricular de los centros de enseñanza superior. Le recién egresade del doctorado debe enseñar aquello que ha estudiado con minuciosidad por cinco años, ya sea a un nivel macro (cursos introductorios sobre su disciplina o su área de investigación) o a un nivel micro (seminarios sobre fenómenos particulares y poco estudiados).

Por otro lado, la idea misma de un “curso introductorio” debería ser reelaborada por les doctorandes, quienes están más insertos en los últimos debates del campo y las nuevas demandas de les estudiantes. Para seguir con los ejemplos del primer párrafo, aquella hipotética tesis sobre la religión en la poesía de César Vallejo podría nutrir un curso introductorio que expanda los límites de lo tradicionalmente literario y se inserte en la interdisciplinariedad. Por supuesto, todo esto en un mundo ideal.

De hecho, la mayoría de los programas de doctorado en EE.UU. incluye, como parte de sus exámenes comprensivos o defensa de la propuesta doctoral, una sección dedicada a la enseñanza. Aquí es donde se presentan los sílabos y los planes de estudio que, pocos años después, deben enviarse como parte de las solicitudes de trabajo en la academia. Sin embargo, el diseño de cursos a partir de la tesis doctoral enfrenta una problemática muy compleja, que abarca desde la precarización de las humanidades en el sistema universitario (en otras palabras, cada vez hay menos presupuesto) hasta la resistencia de algunos departamentos a aceptar las transformaciones de su área de estudio (es decir, puro conservadurismo).

Esta brevísima reflexión ha sido estimulada por un reciente panel online titulado “De tesis a sílabo: ¿Cómo convertir un Ph.D. en literatura hispanoamericana en un curso de facultad?”, organizado por el Programa de posgrado en Literatura Hispanoamericana de la Pontifica Universidad Católica del Perú (PUCP). Se pueden encontrar iniciativas similares en otras instituciones académicas, pero en mi opinión este panel destaca por dos razones. En primer lugar, se puso en contacto dos sistemas universitarios diferentes (EE.UU. y Perú) que, independientemente de la distancia geográfica y cultural, están articulados entre sí por una fuerte relación jerárquica de poder. Las universidades no son ajenas a los sistemas de dominación económica y cultural: EE.UU. es una potencia mundial con una tradición académica más larga y mejor financiada que la de Perú. En segundo lugar, porque cada uno de los panelistas (jóvenes peruanes que, tras estudiar el pregrado en la PUCP, viajaron a hacer el posgrado en EE.UU.) ofrecen perspectivas diferentes, y a veces contrapuestas, sobre esta problemática: ¿cómo convertir la investigación del doctorado en un portafolio de enseñanza?

El panel y la discusión posterior (que en total dura 2 horas) puede verse en este enlace. El video completo también esta disponible aquí abajo:


A continuación, les ofrezco un apretado resumen que no pretende cubrir todos los temas cubiertos en el panel.

La primera presentadora, Valeria Rey de Castro (Ph.D. en Spanish en University of Texas at Austin), investigadora en temas de memoria y posmemoria, empieza reconociendo la precarización del sistema de enseñanza universitaria y ofrece una serie de soluciones prácticas. Dado que su tesis doctoral fue sobre un tema muy especializado y contextualizado (“la literatura de los hijos” o de los descendientes de los participantes en la “guerra sucia” [1976-1983] en Argentina), Rey de Castro aprovechó las lecturas adicionales que no fueron incluidas en el producto final de su tesis para armar un “archivo personal”. Este “archivo personal” (que incluye lecturas, artefactos y manifestaciones culturales sobre temas no directamente relacionados a su tesis y de otros países de la región) ha resultado de muchísima utilidad cuando, tras graduarse y volver a Perú, se hizo cargo de cursos introductorios para estudiantes de pregrado. En ese sentido, aunque une egresade del doctorado no tenga la oportunidad de enseñar aquello que trabajó en su tesis (lo que ocurre en la gran mayoría de los casos), este “archivo personal” construido durante varios años se ofrece como una caja de herramientas para adaptarse a las nuevas demandas de les estudiantes. Su presentación, por lo tanto, ofrece una versión de resiliencia académica.

El segundo presentador, Javier Suárez (Ph.D. en Romance Languages en Harvard University), investigador y activista de pedagogías alternativas, ofrece la perspectiva más crítica con respecto al tema de este panel. Si Rey de Castro ofrece soluciones prácticas para negociar una posición en la academia, Suárez apuesta por un cuestionamiento radical de las metodologías tradicionales de enseñanza en las universidades peruanas. En primer lugar, establece que la academia es una institución elitista: si obtener una plaza de tiempo completo ya es difícil en el Perú, la posibilidad de enseñar aquello que uno ha estudiado en el doctorado es un privilegio que muy pocos tienen. Por ello, es necesario enfocarse en las necesidades y aspiraciones de les estudiantes hoy en día, que son expresión de cambios socioculturales que la academia muchas veces no es capaz de reconocer. En segundo lugar, para poder dar cuenta de estos cambios en la sociedad, la renovación de los planes de estudio de las universidades no debe limitarse al contenido, sino también cuestionar la “forma” (es decir, la metodología). Suárez demanda la desaparición del profesor que “dicta una clase” y del estudiante que recibe pasivamente el conocimiento. En su reemplazo, invoca una pedagogía alternativa basada en El maestro ignorante de Jacques Rancière (aunque, debido a la falta de tiempo, Suárez no desarrolla este concepto).

Finalmente, Daniella Wurst (Ph.D. en Spanish en Columbia University), también investigadora en temas de memoria y posmemoria, presenta el escenario ideal de enseñanza para un doctorande: tres sílabos basados en tres momentos diferentes de la escritura de la tesis. Mientras Rey de Castro y Suárez enfatizaban la dificultad de articular la investigación con la enseñanza, Wurst señala que no podemos perder de vista este horizonte (aunque sea borroso y esquivo). El primer sílabo de Wurst, diseñado al principio de la escritura de su tesis, es un mapeo del campo de investigación (en otras palabras, lo más cercano a un “curso introductorio”). El segundo sílabo, en cambio, aborda temas más especializados (es decir, se acerca más a la idea de un seminario y coincide con la escritura de un capítulo de la tesis). Finalmente, el tercer sílabo, diseñado en el último año del programa doctoral y titulado “Lo que quedó en el tintero”, es la recuperación de temas e inquietudes que no pudieron ser incluidos en la versión final de la tesis. Son tres sílabos muy solventes y diseñados para capturar el interés de les estudiantes—el tipo de documentos que piden algunos exámenes comprensivos del doctorado y la mayoría de los anuncios de trabajo en la academia. Aunque la posibilidad de enseñar este tipo de cursos se está reduciendo por el escaso soporte institucional (Wurst solo pudo enseñar dos de estos tres sílabos), diseñar propuestas de cursos es un ejercicio indispensable para comunicar los hallazgos de la tesis doctoral a un público más amplio.

En resumen, este panel online tiene la curiosa virtud (no buscada por sus organizadores, según declaran en el video) de presentar tres posturas diferenciadas e incluso contrapuestas (que, por otro lado, responden a tendencias más generales dentro de las humanidades). Rey de Castro y Suárez parten de la imposibilidad práctica de enseñar aquello que se ha investigado en el doctorado, mientras que Wurst explora la situación ideal: tres cursos directamente vinculados a la tesis. Y si Rey de Castro postula estrategias de negociación con las mallas curriculares vigentes (su idea de “archivo personal”), Suárez apuesta por una confrontación abierta (por lo menos en el discurso) con las metodologías de enseñanza universitaria. Con respecto a las similitudes o los puntos de confluencia, les tres panelistas enfatizan la necesidad de responder a las demandas de la nueva población estudiantil, tanto en EE.UU. como en Perú. Estas demandan afectan tanto la noción tradicional de “literatura” o “estudios literarios”, así como la búsqueda de enfoques y metodologías alternativas. Curiosamente, ninguno de los tres panelistas menciona el actual boom de los cursos Spanish for the Professions en EE.UU. (Spanish for Health Care, Spanish for Business, etc.), probablemente por falta de tiempo o porque no es relevante para el caso peruano.

Por otro lado, es importante destacar que, ya pasando a la sección de preguntas, el público (en su mayoría, estudiantes de posgrado en Literatura Hispanoamericana de la PUCP) está más interesados en indagar sobre los problemas de la escritura de la tesis (consejos sobre el manejo de la bibliografía y la organización del material) que en asuntos de profesionalización. Y este es un problema que, como mencionaron los panelistas (en particular Rey de Castro), también se repite en EE.UU. El trabajo de escritura de la tesis doctoral es tan demandante que posterga otros asuntos igual de importantes, como la transformación de una agenda de investigación en un portafolio de enseñanza. Este panel virtual es un valioso fuerzo (entre muchos otros) para atender la urgente necesidad de profesionalización, pero se necesiten esfuerzos adicionales en otras áreas.

Quisiera terminar con una última pregunta, que apunta directamente a la relación jerárquica de poder entre las academias del Norte y del Sur Global: ¿alguna universidad de EE.UU. ha invitado a recién egresades de doctorados en Perú, México o Paraguay para que ofrezcan un panel similar? ¿La experiencia de les doctorandes de América Latina es considerada valiosa para une estudiante de EE.UU.? Si no se ha hecho, es necesario exigirlo.

[Muchas gracias a Fernando Varela por su lectura y comentarios a este artículo]

110 views0 comments
Keep up to date - Join our mailing list!

© 2023 by OLA Colorado

  • Black Facebook Icon