Racismo y antinegritud entre los fanáticos latinoamericanos de Rupaul’s Drag Race

Updated: Jul 9

Hoy en día, el consumo de RuPaul’s Drag Race define una manera de ser gay y te permite participar en una comunidad que comparte información sobre su programa favorito en redes sociales. Lamentablemente, estas comunidades, forjadas a partir de la defensa de una identidad sexual marginalizada, no son ajenas al racismo y a la antinegritud que definen a nuestras sociedades. De hecho, pueden ser comunidades muy tóxicas.

Empezaré por un tema coyuntural y de reconocimiento. ¡Qué intenso fue el último episodio de RuPaul’s Drag Race All Stars! Mucho drama. Su punto más candente fue el enfrentamiento entre la drag queen blanca India Ferrah y la drag queen puertorriqueña Alexis Mateo. Fue un drama de secretos, traiciones y versiones encontradas. La ganadora del reto principal del episodio, la drag queen negra Shea Coulée, debe elegir a cuál de las otras cinco competidoras va a eliminar. La opción más evidente es India Ferrah, quien por cuarta semana consecutiva tuvo una mala performance y recibió las críticas más negativas del jurado. Sin embargo, India Ferrah no va a quedarse tranquila esperando que la desalojen, así que decide aferrarse con uñas y dientes a la competencia revelando las malas artes de Alexis Mateo. Según la versión de la drag queen blanca, , cuando Shea Coulée estuvo en riesgo de ser decapitada dos episodios antes, Alexis Mateo complotó con otras drag queens para conseguir los votos necesarios. Shea Coulée, quien ya trataba con pinzas a la drag queen latina, considera que es una versión verosímil y prepara la guillotina. Por su parte, Alexis Mateo niega tajantemente esa versión y, entre lágrimas, acusa a India Ferrah de armar tretas y traicionar vilmente su amistad. India Ferrah pone cara de piedra y confirma su testimonio lapidario. Shea Coulée está confundida. Las otras drag queens participantes (una de origen asiático y otras dos blancas) están confundidas. El público en sus casas está confundido. Todo es confusión. Mientras tanto, la producción del programa, con el objetivo de asegurar el suspenso, ha omitido convenientemente los clips que revelarían las supuestas triquiñueñas de Alexis Mateo.

¿A quién le creemos, a India Ferrah o a Alexia Matero, a la drag queen blanca o a la latina puertorriqueña? La decisión final de Shea Coulée (***spoiler alert***) es creerle a Alexis Mateo y eliminar a India Ferrah. El resto de drag queens concursantes hace lo mismo.

¿A quién le creen los fanáticos de este programa de telerrealidad competitivo? Una manera de averiguarlo es revisando las redes sociales, en particular los grupos que se han formado en los últimos años a partir de la afición por RuPaul’s Drag Race. Las respuestas que he encontrado no tienen ninguna pretensión estadística ni pretenden resolver el misterio sobre este “drama” (que, dada la naturaleza de los programas de telerrealidad, es un conflicto manipulado para capturar la atención de los espectadores). Lo que me interesa destacar a partir de algunas respuestas en redes sociales es que, en primera instancia, los fanáticos latinoamericanos le creen abrumadoramente a la drag queen blanca. La drag queen latina, en cambio, es sospechosa por ruidosa y exagerada. (Esta tendencia ha cambiado durante el fin de semana, en parte, por el apoyo de otras drag queen a Alexis Mateo).




Independientemente de la manera en que el programa manipula los hechos en disputa, el apoyo de los fanáticos latinoamericanos a una drag queen blanca es, lamentablemente, otra iteración de una problemática más grande y compleja que afecta a esta comunidad. Para decirlo en pocas palabras y con claridad: hay mucho racismo y antinegritud entre los fanáticos mestizos de RuPaul’s Drag Race. Quienes apoyan a India Ferrah (en su mayoría, hombres gay cisgénero) pueden decir que ellos no ven colores y solo juzgan el talento o la personalidad de las concursantes. En la práctica, las concursantes son constantemente racializadas y de ahí mi énfasis en este aspecto (blancas, negras, latinas) al momento de presentar el resumen del último episodio.

Durante la última década, el programa de telerrealidad competitivo RuPaul’s Drag Race se ha consolidado como un referente en el mundo del entretenimiento global. La primera temporada fue emitida el 2009 en el pequeño canal de cable Logo TV y con un público objetivo muy específico: las comunidades gay y queer. El 2017, en vista del creciente éxito del programa, pasó a ser emitido en un canal más importante como VH1. Su ingreso al mainstream se consolidaría pronto con la aprobación de la crítica: RuPaul’s Drag Race ha ganado varios premios Primetime Emmy Award, incluyendo dos veces el premio al mejor programa de telerrealidad y cuatro veces el premio al mejor conductor. El drag queen RuPaul Charles, conductor y productor ejecutivo, ya tenía una larga carrera en el mundo del entretenimiento al momento de empezar el programa: su canción “Supermodel (You Better Work)”, lanzada en 1992, fue un éxito internacional y desde entonces ha participado (tanto en drag femenino como masculino) en un sinnúmero de producciones. Sin embargo, su influencia mediática recién se consolida con este reality tv.

En sus primeras temporadas, RuPaul’s Drag Race fue concebido como una parodia gay de otros programas de telerrealidad como America's Next Top Model y Project Runway, pero pronto desarrolló una personalidad propia a partir del aprovechamiento de códigos de la cultura gay estadounidense (en particular, de la cultura negra y latinx trans que aparece en el documental Paris is Burning). Este año, RuPaul’s Drag Race acaba de emitir su temporada 12, junto con series derivadas (All Stars y Secret Celebrity), versiones internacionales (Tailandia, Chile, Reino Unido y Canadá) y una multitud de programas en YouTube que tiene como conductores a ex participantes del reality tv original. RuPaul Charles, quien es básicamente un hombre gay de negocios, ha creado una industria de alcance global.

Sin duda, RuPaul’s Drag Race tiene un impacto positivo en la industria del entretenimiento dado que ofrece mayor visibilidad y agencia a la población gay (y, por extensión, a la población queer). Muchas de las drag queen que participaron del programa continúan con sus carreras artísticas reivindicando su identidad queer. Sin embargo, el programa también ha sido criticado por no incluir entre sus participantes a drag queen transgéneros y por representar negativamente a concursantes negras, latinxs e indígenas (el famoso "villain edit"). Por otro lado, mientras el programa se volvía más mainstream y su fanbase crecía, también empezaba a privilegiar cierto tipo de drag queen (blanca, delgada y cosmopolita) que es más aceptable para la mayoría blanca estadounidense (su principal mercado hoy en día). El programa presenta a este tipo de drag queen como deseable y exitoso (aunque su conductor sea un hombre gay negro) y muchos aficionados alrededor del mundo lo consumen y aceptan de manera acrítica.

El impacto de este programa sobre la propia comunidad gay tal vez está todavía por determinarse. Yo creo que el consumo de este programa define una manera de ser gay. RuPaul’s Drag Race ofrece códigos e imágenes que los gays utilizamos para reconocernos y construir comunidades alrededor del mundo. Por ejemplo, el vocabulario usado en el programa (tea, shade, reading, gagging, etc.) es moneda corriente entre los gays, incluyendo a quienes no tienen el inglés como primera lengua. América Latina no es ajena a este fenómeno e incluye un elemento adicional (aunque tal vez no exclusivo de la región). En redes sociales (Facebook y Twitch), existe multitud de grupos y páginas que comparten ilegalmente los episodios del programa (infringiendo los derechos de copyright) y sirven como plataforma de discusión sobre la estética o la performance de las drag queen participantes.

Estos grupos de redes sociales son informales y autogestionados. Para ser comprendidos a cabalidad, uno debe situarlos en la larga historia de la economía informal y la piratería en América Latina. Aunque la mayoría de las temporadas de RuPaul’s Drag Race está disponible en Netflix Latinoamérica, el acceso a este servicio de streaming es todavía reducido porque su costo está fuera del alcance de las mayorías. Además, el acceso a los episodios de estreno es aún más difícil dado los costos de la señal internacional de VH1. Debido a estas limitaciones económicas, se crearon grupos en redes sociales para transmitir ilegalmente los episodios, tanto de estreno como de temporadas pasadas. Este trabajo es presentado como un “servicio a la comunidad” ya que, en principio, no existe ganancia económica directa para los administradores de los grupos. Y no puede soslayarse el esfuerzo realizado por estos administradores, quienes además de transmitir los episodios de estreno se encargan de editarlos y subtitularlos al español. Varios de estos grupos han sido sancionados o dados de baja por infracción del copyright, pero reaparecen con nombres alternativos y con medidas de seguridad adicionales para evitar ser detectados.

Además del contenido ofrecido por los administradores, cada miembro de estos grupos puede compartir libremente comentarios (en su mayoría, memes) y empezar discusiones sobre RuPaul’s Drag Race y otros eventos del mundo drag internacional. Aquí es donde se abre la caja de pandora, donde los estereotipos y la discriminación salen a relucir con toda su crudeza. Ya hablé de la polémica sobre el último episodio de RuPaul’s Drag Race All Stars (¿Quién tiene la razón, la drag queen blanca o a la drag queen latina puertorriqueña?), pero hay otras encuestas del tipo “¿Cuál es la peor ganadora del programa?” o “¿Quién no se merece la corona?” Y como en el caso del último episodio, las respuestas suelen afectar negativamente a drag queens racializadas. Los casos de discursos de odio más graves afectan a Bob the Drag Queen y Monet Exchange. A estas últimas se las percibe como drag queen que carecen de un estilo sofisticado y de una belleza estereotípica (tanto dentro como fuera de drag). Además, su talento artístico es dudoso y solo ganaron la competencia por motivos de corrección política. Para ponerlo en términos sencillos: se las critica por ser negras.




El racismo y la antinegritud de estos comentarios son bastante explícitos, pero, por si quedaran dudas, solo basta revisar cuáles son las drag queen que sí encarnan los valores que se echan de menos en Bob the Drag Queen y Monet Exchange. En su gran mayoría, son drag queen blancas, delgadas y cosmopolitas, o que encajan en un ideal de belleza difundido por la industria del entretenimiento y la supremacía blanca del Norte Global. Se trata, pues, de la reproducción del racismo estructural por parte de sectores mestizos gay. A pesar de articularse a partir de una identidad marginalizada, siguen expresando ese deseo de volverse “blanco” que está en la raíz de las ideologías del mestizaje en América Latina.


Afortunadamente, a pesar del racismo todavía rampante en estos grupos, muchos de sus miembros y administradores están tomando acciones para reportar y eliminar todo contenido que sea explícitamente discriminatorio. La discusión sobre el racismo y la antinegritud en el fandom de RuPaul’s Drag Race no es reciente y se puede encontrar mucha información (sobre todo en inglés y en el contexto último de Black Lives Matter). Sin embargo, el caso específico de los aficionados de América Latina todavía no ha sido discutido con la profundidad o la difusión que el caso merece. Pero es necesario repetirlo: ser gay no te quita lo racista.



No se trata de "creer en la bondad de la gente" que participa de estos grupos, sino de combatir el racismo estructural que nos sigue afectando a todos.


Videos y artículos periodísticos en línea (en inglés):

Artículos académicos (en inglés; requiere una subscripción a un servicio de bibliotecas para poder leerlos):

  • Upadhyay, Nishant, 2019. “‘Can you get more American than Native American?’: drag and settler colonialism in RuPaul’s Drag Race.” Cultural Studies, 33:3, 480-501, DOI: 10.1080/09502386.2019.1584907

  • Zhang, E., 2016. “Memoirs of a GAY! Sha: race and gender performance on RuPaul’s Drag Race.” Studies in costume & performance, 1 (1), 59–75, DOI: 10.1386/scp.1.1.59_1

  • Goldmark, M., 2015. “National drag the language of inclusion in RuPaul’s Drag Race.” GLQ: a journal of Lesbian and Gay studies, 21 (4), 501–520, DOI: 10.1215/10642684-3123665

  • Strings, S., and Bui, L.T., 2014. “‘She is not acting, she is’: the conflict between gender and racial realness on RuPaul’s Drag Race.” Feminist Media Studies, 14, 822–836, DOI: 10.1080/14680777.2013.829861

  • Edgar, E.-A., 2011. “Xtravaganza!: ‘drag representation and articulation in’ RuPaul’s Drag Race.” Studies in Popular Culture, 34, 133–146.






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